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Hoy puede ser mi gran noche

Aun pongo mis manos en tu cintura

Aun pongo mis manos en tu cintura

No cabe duda, Adam sigue siendo el rey. Hoy en una entrevista que recoge el país, Adam confiesa que sigue siendo el "amo del palomar". En esta entrevista, a corazón abierto, descubrimos al verdadero Adam. Un hombre profundo, injustamente etiquetado como el "guatequeman" el que todas queremos tener en la fiesta, pero ninguna se lleva a casa. Después de leer la entrevista he vuelto a visionar la canción de Adam descubriendo que la superficialidad que aparenta en realidad no es más que la profundidad de un ser que busca ávidamente ser entendido, comprendido incluso invitado. No cabe duda de que la frivolidad de Rafi queda en evidencia. Adam es profundo en su canción. Busca llegar y quedarse. No sólo llegar. Ahora cobra sentido esa escena al final de la noche en la que el camarero es su confidente: "un whisky más". Es esa soledad no buscada la que nos lleva a entender, que lejos de estar decepcionado por quedarse sólo y sin "palomas", su tristeza es porque vuelve solo al hogar. Y es aquí donde la versión de Adam entra en la paradoja de la noche: "mi gran noche, es mi peor noche" y quizás es donde el mensaje subliminar del grado de desencuentro interpresonal que experimenta Adam nos hace retrotraernos a nosotros mismos. Hay algo más profundo que el afecto en el ser humano. ¿Dónde hay afecto en Rafi?. ¿Qué dice ahora el foro de Lacan?

 

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